Verde que te quiero verde

un exposición de Juan Pintor

en Madrid & Darracott desde el 28 de febrero hasta el 2 de mayo de 2026

Verde que te quiero verde es un paseo pop por símbolos cotidianos, inspirado en el verso homónimo de Federico García Lorca. Juan Pintor crea escenas gráficas que a primera vista pueden parecer alegres o directas, pero que esconden una segunda capa de lectura. Íconos urbanos, personajes universales y toques de humor coexisten con una emoción latente: la ternura, la ironía o incluso una sutil amenaza. El “verde” del título actúa como promesa y filo: hay belleza en cada obra, pero también algo que inquieta o corta.

La exposición convierte el espacio de Madrid & Darracott en una galería de bolsillo donde el visitante descubre (o redescubre) el poder del color y la metáfora. Sin solemnidad ni guía narrativa obligatoria, el público es invitado a detenerse: lo inmediato entra fácil por los ojos, pero cada ilustración revela detalles ocultos cuando se mira con calma. Pese a celebrarse en una tienda con degustación, el foco aquí es estrictamente el arte. El tono es cercano e institucional: se comparte un lenguaje amable y claro, evitando jerga comercial. La curaduría subraya la ligereza pop y la profundidad emocional a la vez.

Juan Pintor (Alicún de Ortega, 1984) es ilustrador y director nacido en Granada, residente en Madrid. Su obra fusiona arte pop con referencias culturales españolas: Lorca y Buñuel conviven con cómics, cine y memes. Ha exhibido en galerías de Granada y Madrid (entre ellas el Palacio de los Olvidados) y ha trabajado en proyectos editoriales y audiovisuales. Conocido por su estilo vibrante y narrativo, Pintor mezcla humor gráfico, collage y retratos icónicos. Además de “Verde que te quiero verde”, destacan sus exposiciones temáticas sobre la cultura andaluza y el surrealismo cotidiano.

Reyes de la baraja es una subcolección dentro de Verde que te quiero verde dedicada, en voz baja y con mucha intención, a los amantes de Federico García Lorca. Cada “rey” encarna a uno de ellos: una figura entre la mitología íntima y el icono popular, con coronas torcidas, gestos contenidos y un cuerpo masculino que aparece casi como estatua… pero con pulso emocional. Pintor no ilustra una biografía; sugiere una constelación de presencias: deseo, secreto, orgullo, fragilidad, humor. El resultado es elegante y doble: por un lado, una baraja pop que entra por los ojos; por otro, un homenaje sutil a la vida afectiva de Lorca, sin subrayados ni consignas, solo con esa complicidad que se reconoce al mirar un segundo más.